Los Agustinos en Venezuela ante el Terremoto
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El pasado miércoles 24 de junio, como toda Venezuela, el terromo nos agarró desprevenidos. Estábamos en las actividades cotidianas y servicios (en descanso por feriado en los colegios y en celebración de la Solemnidad de la Navitividad de San Juan Bautista, en las parroquias). Al igual que los fieles, no quedamos exentos de asustarnos y paralizarnos en ese momento, sin embargo, siempre hay que nos invita a la calma en la misma comunidad religiosa, la familia y la sociedad civil.
Transcurrido el terremoto, estuvimos muchas horas sin luz y sin comunicación, eso provocó un poco de incertidumbre y angustia por el estado de las comunidades y familiares. Gracias a las tecnologías se instaló una pequeña planta con un router y se obtuvo acceso a las redes sociales, noticieros y mensajería a través de WhatsApp, que permitió comprender la magnitud de lo que estábamos viviendo. Las primeras imágenes y videos nos sorprendieron y llenaron de inmensa tristeza nuestros corazones. Una noche bastante larga, sin descanso ante las alarmas de las posibles réplicas. Pero ya al amanecer y despertar nos abocamos a abrir las Iglesias y Colegios como centros de acopio, con la esperanza de ayudar a quienes lo hubieran perdido todo en la tragedia.

Ya van dos días en estas tareas. También son las horas cruciales para los rescatista de encontrar a sobrevivientes y sacarlos de los escombros. En nuestras presencias no ha faltado la solidaridad en insumos, como: agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos, productos de higiene y aseo personal, ropa y calzado. Todo esto clasificado y ordenado por un voluntariado de fieles y servidores, profesores y estudiantes, desde los más pequeños monaguillos hasta los más adultos, no han dejado de acercarse a ayudar. Esto es un signo de nuestra fe y nuestra fraternidad real, una comunidad que ante el dolor decidió no pararlizarse, sino actuar con esperanza.
Sentimos, ciertamente, un luto general, pero es aquí dónde la fe nos invita a reconocer y celebrar el milagro de la vida y nuestro compromiso como vida religiosa en Venezuela nos exige ser guías auténticos en el amor y la esperanza.

Como Vicariato hemos tenido reuniones nesarías, para saber que hacer con los recursos y superar el "sentido de urgencia". Así, nos estamos preparando para una segunda fase: estar preparados ante la falta de recursos en los días siguientes y ayudar con el acopio recolectado. También se tomó la determinación de chequear la infraestructura de Casas, Colegios y Parroquias con ingenieros especializados de manera de determinar qué son habitables y no hay peligros para el desarrollo de la vida y las actividades.
El P. Vicario, P. Alexander Vieira, OSA, también ha tenido reuniones tanto con CONVER como con la Arquidiocesis de Caracas, lo cuál ha permitido dar directrices qué venimos siguiendo en cada instancia.
Estamos agradecidos con Dios por la vida y queremos seguir respondiendo a su amor con entrega y caridad fraterna.
Fr. Mario Herrera, OSA





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