
Los frailes agustinos
Una hermandad de una mente y un solo corazón
Los frailes agustinos
La Orden de San Agustín es una familia religiosa de la Iglesia compuesta por hombres que han respondido a un llamado divino a seguir a Jesucristo con mayor libertad. Reconociendo a San Agustín como nuestro "padre, maestro y guía espiritual", recibimos de él una doctrina y espiritualidad únicas arraigadas en el ideal de la comunidad cristiana primitiva de Jerusalén.
Una Hermandad Apostólica Única
La identidad del fraile agustino se define por la "hermandad apostólica". Este carisma es una fusión de ideales monásticos, raíces eremíticas y una estructura mendicante, todo centrado en la vida en común. La base de nuestra vida es compartirnos a nosotros mismos y nuestros bienes, construyendo un camino hacia Dios al servicio de los demás.
Una característica definitoria de nuestra fraternidad es la igualdad fundamental. La Hermandad en la Orden no admite privilegios ni títulos honoríficos; Todos los frailes son iguales, independientemente de su origen social o económico. Esta igualdad se refleja en nuestro gobierno: todos los frailes son elegibles para todos los cargos, y nadie es superior a los demás salvo por un cargo asignado a un tiempo determinado.
Consagrado por votos
Un fraile agustino manifiesta su total auto-ofrenda a Dios a través de la profesión de los consejos evangélicos, que se abrazan mediante votos públicos. Estos votos son la fuente de nuestra vida común y actividad apostólica.
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Castad: Hacemos este voto por el bien del Reino de los Cielos, permitiendo que nuestros corazones sean capaces de un amor universal e indivisible por Dios y los demás.
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Pobreza: Siguiendo al "pobre Cristo", no llamamos a nada nuestro y compartimos todas las cosas. Esto requiere no solo compartir bienes, sino un corazón libre del deseo de cosas materiales.
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Obediencia: Un acto de amor y sacrificio de nuestra voluntad a Dios, la obediencia se vive "no como esclavos viviendo bajo la ley, sino como personas que viven en libertad bajo la gracia".
Una vocación, ministerios diversos
Dentro de nuestra única familia religiosa, los frailes sirven a la Iglesia a través de diferentes roles, pero siempre como hermanos primero.
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La Hermandad: Muchos frailes viven su vocación como hermanos no ordenados. Están plenamente incorporados a la Orden, compartiendo los mismos beneficios espirituales, derechos a la formación y obligaciones de la vida común. Son testigos esenciales del "sagrado ocio" y el servicio que definen nuestra tradición.
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El sacerdocio: Algunos frailes son llamados y ascendidos a órdenes sagradas cuando se les considera aptos para el ministerio. Los frailes que son sacerdotes tienen como deber principal la proclamación de la Palabra de Dios, la ofrenda de la Eucaristía y la santificación de los fieles a través de los sacramentos. Su ministerio se lleva a cabo en nombre de la comunidad, ofreciendo siempre el testimonio de nuestra vida común al pueblo de Dios.
Un signo profético en el mundo
Ya sea sacerdote o hermano, todo fraile agustino está llamado a ser un signo profético. Al vivir en armonía con un alma y un solo corazón enfocados en Dios, damos testimonio de la unidad de la Iglesia y trabajamos para transformar el mundo desde dentro mediante el poder del Evangelio.
