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Fieles afiliados

Fieles afiliados

La Orden de San Agustín no se limita a quienes viven en monasterios o comunidades clausuradas. Es una vasta familia espiritual compuesta por frailes, monjas contemplativas y fraternidades seculares, pero también se extiende a un grupo especial conocido como los fieles afiliados. Estas personas, mientras viven sus vocaciones en el mundo, están íntimamente unidas a la Orden a través de un vínculo espiritual de colaboración beneficiosa.

¿Quiénes son los Fieles Afiliados?

La afiliación es un estatus único otorgado a los laicos que han demostrado una cooperación distinguida para el bien de la Orden. Es una forma para que la comunidad agustiniana reconozca formalmente y abrace a quienes han caminado junto a los frailes en su misión y ministerio.

Hay dos formas principales en las que uno se convierte en miembro afiliado de la familia:

  • Por reconocimiento de servicio: El Prior General, ya sea por iniciativa propia o a petición de una comunidad agustina, concede afiliación a quienes han ayudado significativamente a la Orden. Esto suele estar marcado con la solemne presentación de un certificado de afiliación.

  • A través de los lazos familiares: En una hermosa tradición de la Orden, los padres de frailes y hermanas de votos solemnes son automáticamente considerados afiliados desde el mismo día de la profesión solemne de su hijo. Además, el Prior General puede conceder este mismo estatus a los padres de los miembros de las congregaciones religiosas agregadas a petición de sus respectivos Superiores Generales.

 

Una vida espiritual compartida

Estar afiliado es formar parte de "un solo cuerpo bajo nuestro padre, San Agustín". Esto no es simplemente un título honorífico, sino una profunda realidad espiritual. Miembros afiliados:

  • Comparte todos los beneficios espirituales: Participan en las gracias y oraciones espirituales de toda la Orden.

  • Están unidos en la oración: Se les anima a usar ritos litúrgicos similares y comparten el mismo objetivo de "edificar el cuerpo de Cristo" con una mente y un corazón enfocados en Dios.

  • Se celebran en gratitud: Las Constituciones establecen explícitamente que todos los frailes deben mostrar gratitud en su corazón y acciones hacia quienes están afiliados.

 

Un vínculo que perdura

La conexión entre la Orden y sus fieles afiliados continúa incluso después de la muerte. La Orden honra la memoria de sus afiliados mediante la oración, fortaleciendo la fe en la resurrección. Específicamente, cuando un afiliado fallece, al menos se celebra una misa para él en la casa de la circunscripción que originalmente solicitó su afiliación.

 

Los fieles afiliados nos recuerdan que el carisma agustino es un regalo para toda la Iglesia. Al compartir la vida, la oración y la misión de los frailes, ayudan a manifestar el misterio de la Iglesia y cooperan en la renovación de la sociedad, demostrando que todos somos peregrinos que viajan juntos hacia la misma "ciudad celestial".

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