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- La Federación Agustiniana de África reelige a su presidente y renueva su compromiso con los pobres en la Asamblea de Ghana
La Federación Agustiniana de África (AFA) convocó su Asamblea General Trienal (AGT) del 2 al 6 de marzo de 2026 en el Hogar de las Hermanas Escolares de Notre Dame en Acra, Ghana. El encuentro reunió a circunscripciones y congregaciones religiosas agustinianas de África Occidental, Oriental, Central y Meridional, junto con participantes de Europa, arraigados en la sabiduría de San Agustín, para reflexionar sobre el tema: Dilexi te: la opción preferencial por los pobres en la espiritualidad agustiniana y la misión de la Iglesia africana . La Asamblea se inauguró con una celebración eucarística presidida por el Arzobispo Católico de Acra, Mons. Dr. John Bonaventure Kwofie, C.S.Sp., quien instó a los miembros a seguir siendo valientes testigos del Evangelio y a oponerse a las injusticias sociales. En su homilía, recordó a los participantes que «el amor a Dios debe llevar siempre al amor al prójimo, especialmente a los pobres y vulnerables». En su discurso de bienvenida, el Presidente de la Federación Agustiniana de África (AFA), el Reverendísimo Padre Kenneth Eze, OSA, en nombre de la Federación, reconoció la presencia del Arzobispo de Accra, los Asistentes Generales de la Orden de San Agustín, los Reverendísimos Padres James Wambugu y Martin Davakan, OSA, los Superiores Mayores, los delegados y los participantes. También destacó que la presencia de cada persona en la asamblea es un testimonio vivo de su identidad compartida y su compromiso con su misión de construir redes de miembros de la Familia Agustiniana en África y difundir y promover la espiritualidad de San Agustín en toda África. Durante la Asamblea, el presidente de la AFA presentó un informe de progreso sobre el estado de la Federación. El informe destacó el crecimiento de la Federación en el número de congregaciones y circunscripciones, que llegó a 18, y otras iniciativas como seminarios virtuales y presenciales sobre Espiritualidad Agustiniana y Formación, así como programas educativos sobre el papel de los educadores en la era de la Inteligencia Artificial. Estos programas unieron a los miembros para fomentar la unidad y así sustentar la vida de la federación. El discurso inaugural estuvo a cargo del Reverendísimo Dr. John Bonventure Kwofie, CSSp; mientras que el Reverendísimo Padre Martin Davakan, OSA, Asistente General para Europa, transmitió un mensaje de buena voluntad de la Curia Agustiniana, afirmando el reconocimiento y la bendición de la Curia a la Asamblea. Se recibieron otros mensajes de buena voluntad por escrito del Obispo católico de Buta, y del anterior coordinador regional de la AFA para África Central, el Reverendísimo Dr. Martin Banga, OSA; la Superiora General de las Hermanas de María de Kakamega (Kenia) y la Superiora General de Notre Dame de L’église (NDE) (Togo). Entre los momentos más destacados: la presentación de ponencias por parte de los especialistas en las diferentes sesiones plenarias, mientras que los participantes entablaron diálogos fraternos mediante discusiones grupales para reflexionar sobre las ponencias presentadas, abordando temas como la pobreza, la justicia, el acompañamiento juvenil y la credibilidad del testimonio agustiniano en la África moderna. La Asamblea culminó con la elección del nuevo Consejo Ejecutivo para el período 2026-2029. El Reverendísimo Padre Kenneth Eze, OSA, de la Provincia de Nigeria, fue reelegido Presidente, reafirmando su liderazgo dentro de la Federación. Otros cargos electos son: Vicepresidente: Reverendo Padre Ettiene Atanga, OAD (Camerún) Secretaria: Hna. Lydia Mukari, SMK (Kenia) Secretaria Adjunta: Hna. Gladys Opara, SSA (República de Benín) Tesorera: Hna. Jacqueline Etou, NDE (Togo) Coordinadora del Secretariado: Reverendo Padre Moses Yaratsada, OSA (Nigeria) También se eligieron coordinadores regionales para África Oriental, Central, Meridional y Occidental. La asamblea concluyó el viernes 6 de marzo de 2026 con una misa de clausura presidida por el P. Kenneth Eze, OSA, quien instó a los miembros a perseverar en la vivencia del carisma agustiniano con valentía, humildad, amor y fidelidad al Evangelio. Expresó su gratitud al Prior General, Mons. Joseph Farrell, OSA, quien se dirigió virtualmente a la asamblea durante la cuarta sesión plenaria; al comité de planificación y a las Hermanas de las Escuelas de Notre Dame por su hospitalidad, y oró por un regreso seguro a sus comunidades. Esta Asamblea General reafirmó el compromiso de la Federación con el servicio, la justicia y la paz, a la vez que fortaleció sus estructuras para los próximos tres años.
- Viajes al Extranjero del Papa León en 2026
28 de marzo: Mónaco 13-23 de abril: África (Argelia, Camerún, Angola, Guinea Ecuatorial) 6-12 de junio: España El Vaticano ha anunciado que el Papa León XIII realizará tres viajes al extranjero en 2026, proclamando el amor y la presencia de Dios y destacando temas significativos de su pontificado: la paz, el diálogo interreligioso, la atención a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes y una valiente proclamación de la fe en una época de creciente secularización. A través de estos tres viajes, el Obispo de Roma tendrá la oportunidad de conocer una amplia variedad de países y situaciones, desde una nación musulmana como Argelia, donde los cristianos son una pequeña minoría y un germen de fraternidad, hasta países de mayoría cristiana ubicados en el corazón del continente africano, con sus problemas socioeconómicos y políticos y su gozoso testimonio de fe. Será un honor y una alegría para el primer Papa agustino visitar Argelia, la tierra de nacimiento de Agustín (Tagaste, actual Souk Ahras) y de su ministerio como obispo (Hipona, actual Annaba). Realizará una breve visita a Mónaco, el segundo país más pequeño del mundo después de la Ciudad del Vaticano, situado en la Riviera Francesa, y luego viajará a un importante país europeo, España, cuya identidad se forjó en la fe cristiana, pero que sufre la secularización. Concluirá su viaje en las Islas Canarias, una de las principales rutas migratorias de África a Europa, con decenas de miles de llegadas cada año.
- Una meta y un inicio: Panamá celebra su primer Capítulo Provincial 60 años después del comienzo de la misión
Durante la última semana de enero tuvo lugar en la casa de retiro de los franciscanos en Boquete, al oeste de Panamá, el primer capítulo de la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús. Cuatro meses después del 188 Capítulo General, donde se tomó la determinación de elevar de Vicariato a Provincia a los agustinos de Panamá, más de 40 hermanos participantes pudieron compartir la “gran alegría” de esta nueva singladura junto al Prior General, quien presidió el Capítulo. Junto al padre Joseph L. Farrell, como invitados, estuvieron el vicario general, el padre Alexander Lam; el Prior Provincial de San Juan de Sahagún, el padre Domingo Amigo, quien estuvo acompañado por el padre Carlos José Sánchez, y el Prior General emérito, el padre Miguel Ángel Orcasitas, quien dio una de las conferencias inaugurales al Capítulo. Ahí tuvo ocasión de compartir con los padres agustinos el vínculo de esta tierra con la Orden desde 1612; recordando su propio testimonio y el de los testigos todavía hoy vivos que estuvieron en el comienzo de esta misión y su “profunda alegría” por la reciente constitución provincial. Alegría y expectativas La primera sesión capitular estuvo marcada por la toma de posesión del nuevo Prior Provincial, el padre Carlos de la Cruz Murillo y su equipo de gobierno; compuesto por los padres Carlos Flores Haylock, quién además de consejero asumirá la responsabilidad de la secretaría provincial; Oscar González Villalobos, que tendrá las tareas de ecónomo, y los consejeros Jorge Luis Arcia, Ángel Luis Quintero Sánchez y José Alexánder Quirós Tencio. La nueva Provincia está conformada por 59 religiosos, entre ellos 50 de votos solemnes —incluidos hermanos que colaboran en otras circunscripciones o se encuentran en procesos formativos fuera del país— y 9 profesos de votos temporales. “Un buen ambiente, alegre, participativo, respetuoso y esperanzado en medio de los desafíos de alto nivel de la recuperación de la tónica vocacional y de seguir cultivando la salud económica que permita emprender los grandes proyectos que se quieren llevar a cabo” Tal y como narra el Vicario General a la Secretaría General de la Orden de San Agustín, el resto de las jornadas estuvieron centradas en evaluar los informes de las casas provinciales, el trabajo de las comisiones y el trabajo en grupo sobre los estatutos, reservándose las últimas dos jornadas para el programa capitular y la aprobación por escrito de las propuestas que marcarán los próximos años de gobierno de la Provincia del Sagrado Corazón de Jesús. “Hay mucha alegría y muchas expectativas porque es una meta que se ha logrado en poco tiempo desde el inicio de está misión hace 60 años”, apunta el padre Lam. “Es una meta, sí, pero a su vez es un inicio. Ahora hay que asumir con madurez y esa responsabilidad de autonomía los desafíos que tienen por delante como Provincia”. Con una presencia agustiniana que se remonta a 1612 y una etapa de consolidación iniciada en 1966, la Provincia reafirma su compromiso con la misión evangelizadora a través de la pastoral parroquial, la misión de frontera, la educación y la formación, proyectando una presencia agustiniana fortalecida y con visión de futuro en Panamá y Costa Rica.
- La Orden de San Agustín funda un instituto dedicado a los fenómenos migratorios en Estados Unidos
La Universidad Villanova, perteneciente a la Orden de San Agustín, en Pensilvania, ha creado el «Mother Cabrini Institute» para promover la educación y la investigación sobre el fenómeno migratorio, así como la incidencia pública y el servicio sobre aspectos relacionados con los migrantes y los refugiados. El instituto se presentó en la Filmoteca Vaticana el pasado 30 de septiembre, con la proyección de la película «Cabrini» y con un acto en el Instituto Patrístico Agustiniano en el que participó el P. Joseph Farrell, Prior General de la OSA. «Cabrini» es el título de la película que narra la vida y el legado de Santa Francesca Saverio Cabrini, patrona de los inmigrantes. La película de Alejandro Monteverde se proyectó en la mañana del 30 de septiembre, en la Filmoteca Vaticana, un evento que sirvió de impulso para el lanzamiento oficial del Instituto Madre Cabrini sobre Inmigración de la Universidad de Villanova, situada a pocos kilómetros de Filadelfia. Fundada en 1842 por la Orden de San Agustín, la Universidad de Villanova es una de las pocas universidades católicas agustinianas en Estados Unidos. Su lema «Veritas, Unitas, Caritas» resume la esencia de su misión: formar profesionales comprometidos con la verdad, la comunidad y el amor al prójimo. Con más de 9.800 estudiantes entre programas de pregrado y posgrado, ofrece carreras en áreas como Artes y Ciencias Liberales, Ingeniería, Derecho, Negocios, Enfermería y Estudios Profesionales. La Universidad cuenta, entre sus antiguos alumnos, con Robert Francis Prevost, actual Papa León XIV , quien obtuvo la licenciatura en Ciencias Matemáticas en 1977 y recibió un Doctorado Honoris Causa en Humanidades por la misma universidad en el 2014. Primeros pasos El lanzamiento del instituto contó con la participación de líderes académicos y religiosos, entre ellos Joseph Farrell, Prior General de la Orden de San Agustín , quien habló de cómo la tradición agustiniana de unidad y servicio está en sintonía con la misión del instituto de responder con compasión a la migración y al desplazamiento. El P. Joseph Farrell expresó su alegría y señaló que, los agustinos se sienten honrados de que el nuevo Cabrini Institute, de la Universidad de Villanova, esté asumiendo la gran labor de evangelización, al ayudar a quienes más lo necesitan, especialmente inmigrantes y migrantes. «Sabemos que ninguno de nosotros puede hacerlo solo -dijo- y el instituto podrá reunir a las personas para trabajar juntas en una causa común: contribuir a mejorar nuestra sociedad y hacer del mundo un lugar mejor”. Al día siguiente de la proyección de la película, el instituto participó, como entidad patrocinadora, de la conferencia ‘Refugiados y Migrantes en Nuestra Casa Común’, que tuvo lugar del 1 al 3 de octubre en el Pontificium Institutum Patristicum Augustinianum, en Roma. Con estos dos actos en el Vaticano, el Instituto María Cabrini reafirma el liderazgo de la Universidad de Villanova en la construcción de redes académicas globales para un cambio sistémico. Michele R. Pistone es la fundadora y directora académica del Instituto Madre Cabrini sobre Migración, que busca reunir a socios universitarios y comunitarios para desarrollar investigaciones, impulsar una enseñanza innovadora y promover acciones que respondan a los desafíos de la migración.
- La escuela agustina que se abre paso junto a los más desfavorecidos en el slum de Nyamasaria, Kenia
La Fundación Agustinos en el Mundo cree que una educación de calidad es el motor para la transformación de la sociedad. Es por ello que en Kenia, la Orden de San Agustín está edificando un modelo de escuela que garantice la educación de los niños más desfavorecidos de Kisumu, Kenia. En mitad de un asentamiento informal, más conocido en la jerga popular como slums , se erige esta escuela en un contexto de vulnerabilidad extrema. Maurizio Misitano y Simona Cipriani , coordinadores de la Fundación , lo han podido comprobar de primera mano durante su última visita al proyecto: el deterioro en la convivencia en Nyamasaria va en aumento. Con altos índices de criminalidad, matrimonios y embarazos precoces y múltiples casos de infecciones como el VIH/SIDA, la realidad en esta región del país es cada vez más acuciante. Estos hechos contrastan con el crecimiento sostenido que el país ha atravesado a nivel económico, educativo y de desarrollo humano de las últimas dos décadas. El crecimiento no está llegando a la misma velocidad a las distintas regiones del país y eso implica que no se esté realizando la inversión necesaria para un país que crece demográficamente a millones por año. En el último lustro, más de 6 millones de nuevos nacimientos. Se espera que para 2030 supere los 65 millones de personas y siga escalando puestos entre los países con mayor densidad demográfica del continente africano. “El hacinamiento escolar es alarmante” En su último informe tras la visita para conocer los avances del proyecto, la Fundación ha podido ver que estos niños del slum de Nyamasaria, en Kisumu, viven en condiciones de precariedad extrema, lo que les fuerza a trabajar para sostener su endeble ecosistema familiar. Para el 36% de la población, los costes adicionales de la escuela, como los uniformes, las comidas o el necesario material escolar son una barrera insuperable. “En las escuelas públicas, el hacinamiento es alarmante”, asegura Maurizio. Según la información aportada por la fundación, el promedio actual es de 51 alumnos por clase, con picos de hasta 80. Esto supone que el ratio maestro-alumno es de 1:60. “Muchas familias optan por escuelas informales de baja calidad por desesperación”. Solo 1 de cada 6 niños en la zona logra completar la educación primaria. Los últimos y los más apartados: la exclusión de los niños con discapacidad en Kenia La situación se agrava con la marginación de los niños que tienen algún tipo de discapacidad. Más del 40% de ellos -apunta la Fundación- nunca han sido escolarizados. “A menudo permanecen en casa en condiciones difíciles, sin recibir el apoyo adecuado, y la mayoría de los docentes no tiene formación para atender sus necesidades”, apunta en su comunicado. El Proyecto: “Desarrollo Sin Barreras” El objetivo general es contribuir a la reducción de las desigualdades sociales en Kisumu terminando la edificación de la siguiente fase del proyecto de la escuela para que sea un verdadero centro de inclusión y calidad educativa. Este nuevo centro educativo agustino ofrece acceso a una educación de calidad a los más pequeños de Nyamasaria, promoviendo activamente la escolarización de las niñas. La escuela, a su vez, ha sido diseñada para acoger e integrar a niños con discapacidad, siendo este al menos el 10% del alumnado. “Esto, aseguran desde la Fundación, incluye espacios y equipos adecuados, así como un programa educativo específico para su plena reintegración social, en la formación del personal para garantizar metodologías eficaces y combatir la saturación del aula con el fin de mejorar la calidad de la enseñanza para todos”. Además, la escuela será la primera dentro de la zona en ofrecer formación en técnicas para fomentar el desarrollo sostenible. Desde la Fundación Agustinos en el Mundo necesitan el apoyo de la comunidad. “Cada donación que percibimos contribuye a construir un entorno educativo donde se combate el abandono escolar y la explotación infantil de raíz. Ayúdanos a lograr que en Kenia ningún niño, especialmente si tiene discapacidad o vive en la pobreza, quede atrás”.
- Así fue la histórica ordenación de mons. Vidal, el primer obispo agustino nacido en Brasil: “Para vosotros seré obispo; con vosotros seré cristiano”
El pasado sábado 24 de enero de 2026 quedará señalado en el calendario de una forma muy especial para la Iglesia Católica de Brasil y para toda la familia agustiniana. En la ciudad de Bragança Paulista, perteneciente a la archidiócesis de São Paulo, se ordenó como obispo auxiliar de esta seo a fray Márcio Antonio Vidal de Negreiros, quien hasta ahora se desempeñaba como Secretario General de la Organización de Agustinos para América Latina y el Caribe (OALA); además de ejercer su ministerio sacerdotal como vicario parroquial en Nossa Senhora Aparecida donde, tal y como reza en su comunicado la Provincia de Nuestra Señora de la Consolación, “actuó con dedicación pastoral, cercanía al pueblo y celo evangelizador”. Ahora, el Papa León XIV, le ha encomendado a fray Márcio una misión más amplia dentro de la región episcopal de Sant’Ana, una de las seis que conforman la archidiócesis de São Paulo y que a día de hoy cuenta con 60 parroquias en un área geográfica que de aproximadamente 1,5 millones de habitantes. La celebración episcopal estuvo marcada por la profunda espiritualidad, comunión y alegría vivida entre los 20 obispos concelebrantes y los más de 150 religiosos, religiosas, familiares y fieles de diversas diócesis y regiones del país que abarrotaron el espacio. En total, 2.500 fieles se sumaron a unos actos litúrgicos presididos por el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo. Junto a ellos, el asistente general para América Latina, el padre Benjamín García Franco OSA y el que hasta hace poco fuera Prior General de la Orden, el padre Alejandro Moral Antón OSA. Acompañaron también durante la ordenación el P. Luiz Antonio Pinheiro OSA, Provincial de Nuestra Señora de la Consolación del Brasil; el P. Mauricio José Manosso Rocha, OSA, Provincial de la Provincia de Brasil; la directiva de OALA y otros provinciales agustinos. Una profunda “reorganización interior” Durante su alocución, monseñor Fray Márcio señaló que los últimos meses, desde su nombramiento episcopal, estuvieron marcados por una profunda reorganización interior “en el sentir, en el pensar y en la manera de mirar su propia historia vocacional, religiosa y sacerdotal”. Al mirar hacia el futuro, afirmó acoger la nueva misión confiada por la Iglesia en la Arquidiócesis de São Paulo “con fe, apertura de corazón y plena confianza en la acción amorosa de Dios”. Renovado por la unción del Espíritu Santo, Fray Márcio subrayó que “en el ejercicio del ministerio episcopal, la centralidad de todo apostolado debe estar en la persona de Jesucristo y en el anuncio del Evangelio, con especial atención a los pobres, humildes y necesitados”. Recordó que el episcopado es “un camino de entrega, sacrificio y donación de la propia vida, siguiendo a Jesús, el Buen Pastor, a quien el obispo es llamado a anunciar con valentía, siendo padre y pastor, defensor de la dignidad humana y de la esperanza del Reino”. Inspirado en la Carta a los Colosenses, asumió su ministerio “revestido de misericordia, bondad y humildad” (Col 3,12) . Dirigiéndose al clero, a los religiosos y religiosas, a los fieles de las comunidades eclesiales, a los movimientos, educadores y agentes de pastoral de la región episcopal Sant’Ana, recordó las palabras de San Agustín: “Para vosotros seré obispo; con vosotros seré cristiano”, manifestando el deseo de aprender a ser obispo caminando junto al pueblo de Dios en comunión con los demás obispos auxiliares y con el Arzobispo Metropolitano. Durante la homilía, el cardenal Odilo Pedro Scherer subrayó la profundidad teológica del rito de la ordenación episcopal, afirmando que este es el momento en el cual “la Iglesia renace y se configura de nuevo”, asegurando la continuidad de la sucesión apostólica, pero no a modo de título honorífico hacia la persona sino como “un servicio de amistad con Cristo vivido en la entrega generosa”. Dirigiéndose al nuevo obispo, el cardenal Scherer le exhortó a ser un “ pastor atento a todas las ovejas, especialmente a los presbíteros y diáconos, a los pobres y enfermos, a los peregrinos y migrantes. Aquel que preside debe ser siempre como aquel que sirve.” Al final, el nuevo obispo confió su ministerio a la intercesión de Santa Ana, de la Bienaventurada Virgen María, de San José y de San Agustín, pidiendo oraciones y asegurando también su plegaria por todos aquellos a quienes servirá.
- La rica y profunda historia de la Provincia de Bélgica: 700 años de presencia agustina
El Prior General Emérito de la Orden de San Agustín, el padre Miguel Ángel Orcasitas, escribió las siguientes líneas en 1996 en una edición especial publicada en Bélgica cuando estaba al frente de la Orden. La cuestión versa sobre el que fuera entonces, hace más de 700 años, el enclave agustiniano más septentrional que la Orden tenía en la que hoy conocemos como Europa. Nos adentramos en la impronta histórica y evangélica que los agustinos han llevado a cabo en su peregrinar La historia del Convento de San Stefano de Gante es el fiel reflejo de las vicisitudes de la historia de Bélgica y de los Países Bajos, así como de la Iglesia y de la Orden, a la que este convento pertenece. La Iglesia en la Europa del s. XIII conoce el fenómeno de las llamadas “órdenes mendicantes”, institutos religiosos que quieren vivir según el compromiso evangélico, pero ya no en grandes abadías rurales, como era el caso de la tradición benedictina de la Alta Edad Media, sino en el corazón de las ciudades, de los “burgos” surgidos como nuevo fenómeno social. Allí, en medio del pueblo, los nuevos religiosos, los frailes, se dedicarán al ministerio apostólico, enseñarán en las nuevas universidades que surgen en este tiempo por doquier, atenderán las necesidades de los más desprotegidos con obras de caridad. El convento de Gante es el más representativo de la Orden de San Agustín en Bélgica, y de algún modo, su núcleo central a lo largo de toda la historia. Fue fundado en 1296, apenas medio siglo después de la fundación de la Orden. En su haber cuenta con una copia de las constituciones de la Orden redactadas en el Capítulo General de Regensburg de 1290. San Stefano conoció sus inicios y una gran expansión en la Edad Media, sufrió los avatares durante la reforma del s. XVI, en la que resultó incendiado y algunos de sus religiosos asesinados. Reconstruido con ayuda de la familia Borluut, pasó por una edad de oro durante los s.XVII y XVIII, señalándose como centro de la educación de la juventud. Los sucesos relacionados con la Revolución Francesa y las guerra napoleónicas supusieron la casi desaparición de la vida religiosa de toda Europa. En Bélgica todos los conventos agustinos dejaron de existir, excepto este. Gracias a la audaz decisión de siete religiosos supervivientes se volvió a reconstruir la vida agustiniana en Bélgica y Holanda, restableciéndose plenamente a finales del s. XIX y comienzo del XX. El convento de Gante fue nuevamente la cuna de los agustinos de estas naciones, como lo había sido en el s. XIII. No podemos olvidar que este es el único convento que desde hace siete siglos sigue existiendo en el mismo lugar de la ciudad. La importancia religiosa, cultural, social e histórica de esta presencia agustiniana señala cómo el proceso de evangelización compromete todas las dimensiones humanas y sociales. El camino del Evangelio es el camino de los hombres, una historia de luces y sombras, pero dominada siempre por el anuncio de una esperanza. Y de una llamada a la vida que la Iglesia continúa haciendo en el nombre de Jesús. Siete siglos de historia que son un perfecto testimonio de ello.
- El Papa León visitará Pavia: 20 junio 2026
La Santa Sede anunció que el Papa León XIV, hijo de San Agustín, visitará Pavía el 20 de junio, como parte de sus viajes programados a ciudades italianas durante 2026. El Santo Padre no es un desconocido en Pavía, pues ha visitado las reliquias de San Agustín en innumerables ocasiones durante su vida como fraile y sus años de servicio como Prior General Agustino. En nombre de los habitantes de su diócesis, el obispo Corrado Sanguineti agradeció al Santo Padre y le aseguró que los pavianos esperan su visita “con gratitud y alegría en la ciudad que tiene el don de preservar la presencia y la memoria viva del gran padre San Agustín.”
- Hablan nuestros novicios: “Los fieles nos ayudan a vivir mejor nuestra vida religiosa”
Son muchos los jóvenes que a lo largo de todo el mundo sienten la llamada de Dios a través de la Orden de San Agustín. La vida comunitaria, la formación integral, el deseo de ser mejores cristianos… Todo ello confluye en el desarrollo personal y espiritual de aquellos que buscan decir “sí” a Cristo... H. Jacques Amevor E s el caso de los hermanos Glidoh Jean, Jacques o Jean Agbessenou, tres jóvenes de Togo que en la actualidad están haciendo el noviciado en el santuario de Santa Rita de Bouge, en Bélgica, gracias al esfuerzo y buen hacer del Centro de Formación Internacional a la hora de buscar en África y Asia nuevas vocaciones. Tras un par de años en el candidatado pude tener una rica experiencia comunitaria con los agustinos, ver cómo trabajaban y aprender de ellos. En este tiempo estoy pudiendo experimentar y profundizar en mi vida religiosa. Estoy conociendo lo que la Orden es y ha sido para estar más preparado para la llamada del Señor, a quien todos nosotros queremos servir. Contacté a algunos hermanos que ya se habían unido a la Orden de San Agustín en mi país en 2021. Es en los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 2 versículo 42, donde se dice lo siguiente: " Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones". Esto es lo que me encuentro aquí. El ánimo de vivir lo que San Agustín nos pide y ser un solo corazón y una sola alma hacia Dios . Este espíritu comunitario, esta búsqueda de Dios, nos moldea como comunidad para buscar Su rostro. Todo lo hacemos en comunidad: comemos juntos, lo compartimos todo y tratamos de vivir y seguir la Regla de San Agustín. Esto es lo que me resulta atractivo de la Orden. Santa Mónica, la madre de Agustín, rezó mucho por la conversión de su hijo. Aquí, en Bouge, son muchos los fieles que se acercan a rezar. Tienen una fe que galvaniza a la comunidad, que nos ayuda a aprender de la gente a vivir mejor nuestra vida religiosa. Queremos estar con los fieles, formar comunidad con ellos, y sabemos que en esta tarea San Agustín intercede siempre por nosotros. Hermano Jean Agbessenou He decidido venir con los hermanos agustinos porque en un momento de mi vida sentí que debía estar más cerca del Señor. Así, postulé con los hermanos de Lomé, me aceptaron en la Orden y después pedí seguir con mi formación como novicio. He elegido a los agustinos porque respondía a lo que yo sentí que Dios me pedía en aquel momento. Los pilares de esta espiritualidad se encarnan en la búsqueda de Dios junto a los hermanos y siempre al servicio de la Iglesia. Esto corresponde con mis aspiraciones. Por eso he decidido estar con ellos. La comunidad de Bouge me ofrece un marco esencial para poder rezar junto a los hermanos en la búsqueda de Dios. Nuestros hermanos formadores nos ayudan con su acompañamiento, cercanía y experiencia; dándonos las herramientas y programas formativos necesarios para esta búsqueda. Al final, la vida agustiniana está repleta de retos y la Orden nos ayuda a crecer y realizarnos como cristianos. La formación integral que nos dan nos permite encontrar ese equilibrio espiritual, humano…Es una bellísima experiencia. Hermano Glidoh Jean Bosco Vi la forma que tenían de vivir los agustinos en Togo, su espiritualidad, y eso me cautivó. La forma que tienen de relacionarse, de cuidarse… Hacen presente a Cristo con su devoción. Primero estuve en Francia y pedí venir a la comunidad de Bélgica por las necesidades de evangelización que se tienen aquí. Hoy Europa es territorio de misión. Mi sueño siempre ha sido ser un hermano de la Orden, un sacerdote de Cristo, servir en sus templos y apoyar a toda la comunidad de fieles. A quí, en la Orden, los jóvenes van a encontrar una hermosa comunidad centrada en Dios. Paz, amor, oídos para la escucha, un lugar seguro para compartir lo que tienen en su corazón y grandes formadores para entender más profundamente qué es lo quieren ser: hijos de Dios.
- H. Eduardo Ramírez, profeso en Valladolid: “Hoy tengo la certeza de que Dios quiere que sirva a su Iglesia al modo de san Agustín”
El hermano Eduardo Ramírez Olid, natural de Olvera, Cádiz (España), nos narra desde Valladolid su proceso de formación, sus luces y sombras, el día a día del profesorio y su itinerario vocacional dentro en la Orden de San Agustín. ¿En qué momento experimentaste que Dios te llamaba a ser agustino? En mi caso mi camino vocacional comenzó en el seminario diocesano, y jamás se me había pasado por la cabeza ser religioso, y mucho menos agustino (porque en mi zona no hay agustinos, no sabía que existían). Fue a raíz del COVID, compartiendo con los demás seminaristas ese tiempo de “reclusión”, con una convivencia más intensa, donde se despertó en mí una inquietud por vivir en comunidad. Y el Señor puso en mi camino a un fraile que me mostró quiénes eran los agustinos, cuál era el carisma, y me invitó a tener una experiencia con ellos. A partir de ahí se despertó en mí ese deseo de ser agustino como una respuesta a la llamada personal que Dios me hacía, a caminar junto a unos hermanos buscando a Dios, profundizando interiormente en lo que me pedía. Ese deseo inicial se ha ido conformando poco a poco, en el día a día, como una respuesta diaria que va configurando la propia vida. Y esa inquietud inicial ha sido también confirmada por la Orden, con la admisión al noviciado, a la primera profesión, y, cuando llegue el momento, a la profesión solemne. Hoy tengo esa certeza de que Dios quiere que sirva a su Iglesia mediante esta vocación concreta, siguiendo el modo de san Agustín. ¿Cómo es el día a día en el profesorio? Nuestro día a día va al ritmo de la comunidad. Comenzamos la mañana teniendo laudes y misa, seguido del desayuno. Hay algunos días que la misa la tenemos por la tarde, por lo que solemos hacer un tiempo de meditación/oración junto con laudes. A lo largo de la mañana cada uno se prepara un horario para aprovechar el tiempo para el estudio personal, y nos volvemos a encontrar a mediodía para rezar la hora intermedia e ir a almorzar. Después de la comida tenemos un tiempo que llamamos de recreo comunitario o café, donde podemos compartir con los hermanos sobre el estudio, el día a día, etc. A las cuatro de la tarde comienzan las clases en el Estudio Teológico, que finalizan a las ocho, donde se profundiza en las distintas áreas que tiene la teología: desde los primeros cursos con contenido filosófico, el curso intermedio donde se llevan a cabo introducciones a las distintas materias teológicas, y lo que llamamos el ciclo, donde se profundiza en las distintas áreas como Sagradas Escrituras, Moral, Antropología Teológica, Derecho Canónico, etc. Una vez terminadas las clases tenemos el rezo de Vísperas, acompañado de un tiempo de oración/meditación, la cena, y el recreo, donde en ocasiones aprovechamos para jugar a las cartas, damas, ajedrez, dominó… Una vez terminado el recreo, cada hermano se va a su habitación a continuar con el estudio personal hasta la hora de dormir -aunque depende un poco de cada persona- sobre las once y media. ¿En qué etapa de tu camino hacia el sacerdocio estás? Pues me encuentro en los últimos años de lo que llamamos votos simples. Son los votos de obediencia, castidad y pobreza que se van renovando cada año. Esta etapa, podríamos decir, finaliza con la profesión de votos solemnes y con la ordenación diaconal. Después del diaconado, tras un tiempo para ejercitar ese ministerio, vendría la ordenación sacerdotal. Es un momento para continuar profundizando en el carisma agustino de cara a abrazar los votos de forma definitiva, para toda la vida, respondiendo a ese llamado de Dios con alegría y libertad. ¿Qué es lo que más te cautiva de tu vocación? Hay muchos aspectos que me cautivan de mi vocación, pero si debo destacar alguno sería por un lado la parte personal de poder profundizar y transmitir lo que uno ha recibido, de llevar a Jesús a los demás, y hacerlo de una forma muy especial: mediante los sacramentos, actuando como sacerdote “en nombre de Cristo”. Y, por otro lado, que esta tarea no se realiza de forma aislada, sino que la búsqueda de Dios para poder transmitirlo mejor es compartida, caminando con otros hermanos, con un solo corazón y una sola alma. Eso da un sentido muy profundo a todo. Es una vocación hermosa, que implica salir al encuentro del otro, del que vive en comunidad, estar pendiente de sus necesidades, compartir sus alegrías y ayudarle a cargar con sus dificultades. ¿Qué es lo que te resulta más difícil? Sin duda aprender a salir de uno mismo cada día: dejar seguridades, aceptar los propios límites, y crecer en la paciencia, especialmente en la convivencia cotidiana. Conforme se va fraguando la vocación van apareciendo dificultades, pero también es parte del proceso irlas afrontando y aprender a tener paciencia con uno mismo. ¿Por qué animarías a otros chicos de tu generación a hacer este camino? Porque es una aventura que vale la pena. Nos encontramos en medio de un mundo de tanta prisa y ruido, donde las relaciones van siendo superficiales, y cada uno tiene que remar su propia canoa, la vocación agustiniana ofrece una visión distinta, que llena la vida de profundidad, sentido, alegría verdadera y un amor que se comparte. Si algún chico me plantea que siente la inquietud le invitaría a venir y conocer cómo vivimos. Porque quizás esa primera inquietud sea la forma en la que Dios le invita a vivir tu vocación particular. Y sólo respondiendo a esa vocación divina es como será plenamente feliz. Porque Dios pide que uno ponga todo, pero da mucho más de lo que uno puede imaginar.
- El Papa León XIV para esta Cuaresma: "Pidamos la gracia de vivir más atentos a Dios y a los más necesitados"
El Santo Padre, el Papa León XIV, nos insta en el mensaje de preparación para la Cuaresma, a estar "juntos", "a la escucha", dándole todo su significado al "ayuno" como "práctica que nos prepara para la acogida de la Palabra de Dios" Queridos hermanos y hermanas: La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas. Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu . Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Escuchar Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha , ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro. Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» ( Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud. Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad. Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».[1] Ayunar Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo. San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien. Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4] Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz. Juntos Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3). Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación. Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor. Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal. Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir. LEÓN XIV PP. [1] Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9. [2] S. Agustín, La utilidad del ayuno , 1, 1. [3] Benedicto XVI, Catequesis (9 marzo 2011).[4] S. Pablo VI, Catequesis (8 febrero 1978).
- El Papa León XIV y los Padres de la Iglesia: un vínculo profundo y vital
“El Augustinianum, nacido del corazón de la tradición patrística y al servicio de la Santa Sede, reconoce en toda iniciativa de estudio teológico y cultural una forma de diaconía a la verdad. El nuevo Centro de Estudios Internacional León XIV, representa un signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo académico: un lugar donde la reflexión se convierte en diálogo, y el saber en servicio”. Recogemos las palabras que el padre Juan Antonio Cabrera Montero , preside del Pontificio Instituto Patrístico Augustinianum dedicó durante la apertura del Centro El vínculo entre el pensamiento de los Padres de la Iglesia y la enseñanza del Papa León XIV es profundo y vital. Lo evidencian no solo las primeras intervenciones de este recién inaugurado pontificado, sino también la vida y espiritualidad de Robert Prevost, como hijo de San Agustín. No se trata de una mera referencia erudita o de una cita ornamental, sino de una auténtica raíz inspiradora. La tradición patrística ha sido para León XIV un terreno teológico fecundo del que extraer luz y discernimiento para afrontar los desafíos de nuestro tiempo. En su magisterio —y aún más en su vida espiritual— el Papa ha mostrado que el retorno a los Padres no es un ejercicio de arqueología teológica, sino un acto de fidelidad a la fuente viva de la fe. Los Padres, de hecho, nos enseñan que la verdad cristiana es siempre actual porque está encarnada, y que cada época está llamada a redescubrirla con corazón inteligente y espíritu orante. Los Padres enseñaron que volver a los orígenes significa avanzar en la caridad. Esta es la clave del pensamiento de León XIV: una sabiduría enraizada en la tradición, pero abierta al futuro; una teología que no teme el diálogo, porque hunde sus raíces en la comunión de los santos. El estudio de los Padres de la Iglesia, por tanto, no es un mero ejercicio filológico: es un camino espiritual y comunitario. Los Padres nos transmiten una visión integral de la verdad, en la que la investigación intelectual y la vida eclesial se sostienen mutuamente. Nos recuerdan que la fe no se reduce a un sistema de ideas, sino que se manifiesta como vida compartida, como amor que edifica la comunidad. El Papa León XIV ha sabido valorar este horizonte, invitando recientemente a la teología contemporánea a redescubrir el gusto por la sabiduría, el sentido de la unidad entre pensamiento y oración, entre doctrina y vida. En su perspectiva, la patrística no es solo uno de los muchos capítulos de la historia teológica, sino un lenguaje permanente del Espíritu en la Iglesia. El nuevo Centro de Estudios Internacional León XIV, en esta perspectiva, nace como espacio de diálogo entre memoria y profecía: memoria, porque está enraizado en la gran tradición eclesial que ha nutrido la fe de generaciones; profecía, porque se abre a la tarea de reinterpretar hoy esa misma fe en un mundo marcado por la fragmentación, la búsqueda de sentido y la sed de autenticidad. El Pontificio Instituto Patrístico Augustinianum contempla con profunda estima esta iniciativa, reconociendo en ella un horizonte común de investigación. La patrística, de hecho, es por naturaleza interdisciplinaria y universal: abarca la teología, la filosofía, la historia, la liturgia, el arte y la espiritualidad. Es un saber que une, no que divide; que custodia las diferencias en la comunión, como lo hacía la Iglesia antigua. En este sentido, el Centro de Estudios León XIV será un puente entre generaciones y culturas, entre la teología académica y la vida pastoral, entre la reflexión occidental y las riquezas de las tradiciones orientales. Y es precisamente en esta dirección que el Augustinianum desea ofrecer su colaboración, convencido de que el diálogo entre instituciones eclesiásticas y universidades católicas y estatales es hoy una de las vías más prometedoras para el renacimiento del pensamiento cristiano. San León Magno, otro gran Pontífice enraizado en la sabiduría de los Padres, afirmaba que «lo que fue visible en nuestro Redentor ha pasado a los sacramentos de la Iglesia» [León Magno, s. 74,2 (PL 54, 398)]. Podríamos decir, por analogía, que lo que fue luminoso en el pensamiento de los Padres sigue brillando en el magisterio de los Papas y en las instituciones que custodian su memoria viva. El Papa León XIV nos invita hoy a continuar este camino de fidelidad creativa: a no temer el enfrentamiento con la modernidad, sino a afrontarlo con la serenidad de quien sabe que la verdad es más grande que cualquier época y que la caridad es su rostro más elocuente.












