El presidente del CapĂtulo General de la Orden recuerda a los hermanos capitulares que "la belleza de nuestra historia sigue desarrollándose"
- Sep 5, 2025
- 4 min read
Updated: Sep 9, 2025
El miĂ©rcoles 3 de septiembre el presidente del CapĂtulo General Ordinario de la Orden de San AgustĂn, el asistente general Joseph L. Farrell, dirigiĂł unas palabras a los frailes capitulares para estos dĂas de discernimiento, donde nuestros hermanos han de elegir al que será el nuevo Prior General, su consejo y la hoja de ruta a seguir por la Orden para el prĂłximo sexenio. Reproducimos a continuaciĂłn algunos de los fragmentos de su discurso.Â

Hace seis años, tuve el honor de dirigirme a los participantes en la apertura del CapĂtulo General Ordinario de 2019. En ese momento, introduje el tema de la narraciĂłn como guĂa para mis reflexiones. Sabemos que las historias forman parte de nuestra tradiciĂłn humana. La belleza de nuestra historia como agustinos es que continĂşa desarrollándose. No hay un capĂtulo final. No hay un epĂlogo que leer al final para luego cerrar el libro. Podemos continuar con nuestra historia, siempre añadiendo nuevos capĂtulos. Al reunirnos estos dĂas en Roma, una vez más celebramos y participamos en el 188Âş CapĂtulo General de la Orden.
Desde la Ăşltima vez que nos reunimos, hemos dado la bienvenida a muchos nuevos miembros en nuestras comunidades; tambiĂ©n hemos perdido hermanos que han cruzado el umbral de la vida y están recibiendo su recompensa eterna. Hemos establecido nuevas comunidades y misiones, y hemos tenido que cerrar y concluir otros ministerios donde hemos servido durante muchos años. Hemos sido desafiados por los horrores de la guerra, el hambre, la violencia y los desastres naturales en muchas partes del mundo, respondiendo generosamente de diversas maneras a las necesidades de quienes se han visto afectados por esas calamidades. El rápido desarrollo de la tecnologĂa, y especialmente de la inteligencia artificial, nos ha presentado nuevas y emocionantes posibilidades, al tiempo que reconocemos la necesidad de seguir un camino de prudencia ante los peligros que dicho desarrollo acelerado puede tener sobre la dignidad y el valor de la persona humana y de las comunidades que formamos.
La Iglesia universal nos ha estado invitando a discernir, reflexionar y participar en un proceso de sinodalidad, y algunas de nuestras propuestas reflejarán los frutos del discernimiento que hemos realizado en nuestras distintas regiones del mundo. Además, el pasado mes de mayo, todos escuchamos con alegrĂa el “Habemus Papam” y celebramos el anuncio de que nuestro hermano Robert Prevost fue elegido como el prĂłximo Obispo de Roma y PontĂfice de la Iglesia CatĂłlica. El Papa LeĂłn XIV, en su homilĂa durante la Misa de apertura al EspĂritu Santo en la hermosa BasĂlica de San AgustĂn anoche, nos recordĂł los elementos esenciales de la escucha, la unidad y la humildad en nuestra vida cristiana y en nuestro camino como agustinos.
Estamos celebrando nuestro CapĂtulo General de 2025 durante un Año Jubilar. Como sabemos, es el Año Jubilar de la Esperanza. San Pablo nos recuerda con palabras alentadoras: “La esperanza no defrauda.” (Romanos 5:5) El Papa Francisco abriĂł el Año Jubilar y la Puerta Santa en diciembre de 2024, y ahora estamos bendecidos de poder celebrar nuestro CapĂtulo como frailes, guiados por la Esperanza en nuestra peregrinaciĂłn.

Ciertamente sabemos, por San AgustĂn, el doctor de la interioridad, que mirar hacia dentro es el camino para descubrir nuestro objetivo Ăşltimo. En el SermĂłn 311 predicĂł: “Vuelve a tu corazĂłn y desde allĂ a Dios. Estás regresando a Dios, como ves, desde el lugar más cercano posible, si has regresado a tu corazĂłn” (SermĂłn 311, 13). AsĂ vemos que, al ir hacia las periferias en nuestra misiĂłn, nunca debemos olvidar la importancia de volver al interior para buscar refugio en aquel que nos llama al servicio. Rezamos en el Salmo 91:2 que el SEĂ‘OR es nuestro refugio y fortaleza. Por lo tanto, debemos siempre y en todo momento refugiarnos en el Señor.
Esto será compartido por todos. ÂżNo es eso exactamente lo que significa ser agustino? Estar en relaciĂłn nos impulsa a trascendernos y a compartir. Cada interacciĂłn personal exige compartir en distintos niveles: fĂsico, psicolĂłgico, emocional y espiritual. Cuando estos se ofrecen para el bien comĂşn, en relaciĂłn con el hermano o la hermana, se está cumpliendo verdaderamente el llamado a ser humano.
Nuestra incorporaciĂłn como Cuerpo de Cristo es la razĂłn por la cual AgustĂn insiste en el ministerio para la salvaciĂłn del otro, en su insistencia en el bien comĂşn. Cuando reconozco el amor de Dios que ha sido derramado en mi corazĂłn (Romanos 5:5), solo entonces mi relaciĂłn con Dios se vuelve real. Desde esa relaciĂłn amorosa, puedo entonces salir hacia la periferia y acercarme a mi hermano y hermana.
Buscar el bien comĂşn al actuar por la salvaciĂłn del otro, descrito por el mandato evangĂ©lico “amar al prĂłjimo”, es el amor que nos obliga a compartir nuestra misiĂłn en nuestra peregrinaciĂłn hacia Dios. Es el amor que, cuando se realiza, permite tambiĂ©n amar a Dios. Es en la caridad donde Dios tiene rostro, manos, pies y ojos. AgustĂn nos dice: “¿QuĂ© rostro tiene el amor? ÂżQuĂ© forma tiene? ÂżQuĂ© estatura? ÂżQuĂ© pies? ÂżQuĂ© manos tiene? Nadie puede decirlo. Y sin embargo, tiene pies, porque estos llevan a los hombres a la iglesia; tiene manos, porque estas se extienden hacia los pobres; tiene ojos, porque con ellos consideramos al necesitado: Bienaventurado aquel, se dice, que considera al necesitado y al pobre.” (ep. Io. tr. 7.10)
AgustĂn predicĂł sobre la necesidad de reconocer el deber de responder a la vocaciĂłn del amor. El mensaje que dio a sus oyentes fue que existe una obligaciĂłn que todos tienen de reconocer que la salvaciĂłn es un acontecimiento comunitario que se disfruta en el intercambio comĂşn del amor. Al describir la comprensiĂłn agustiniana del amor al prĂłjimo, dilectio proximi, Hannah Arendt escribe: “Todo ser amado es solo una ocasiĂłn para amar a Dios.”







