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Los laicos agustinos de América Latina toman la palabra en el II Congreso de FAS

Las Fraternidades Seculares Agustinianas (FAS) de América Latina celebran su II Congreso bajo el lema "Vocación agustiniana. Gracia y Misión. ¿No ardía nuestro corazón?"



Con motivo del encuentro que tuvo lugar del 19 al 24 de noviembre en Sao Paulo, el Prior General, P. Alejandro Moral Antón, envió un afectuoso mensaje a los participantes, en el que subrayó la importancia de la amistad como elemento fundamental entre los laicos agustinos, unidos en mente, corazón y esfuerzo solícito. 


En la celebración eucarística inaugural, presidida por el Asistente General y Coordinador del Movimiento Laical Agustiniano, el P. Edward Daleng reflexionó sobre la lectura del Evangelio de Lucas 9, 23-26. Coincidiendo con la memoria de Santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, patrona de los laicos agustinos y que vivió el Evangelio de palabra y obra, abrazando la cruz por el amor incondicional de Jesucristo, el padre Daleng subrayó que la vida de la santa se caracterizó por la sencillez y el amor a sus semejantes en Cristo, su esposo; un amor puro, sincero, total y absoluto. “Como cristianos, y más aún como agustinos -afirmó el asistente general- estamos llamados a imitarla mediante un amor desprovisto de envidia, de celos, de egoísmo, de competencia malsana y de protagonismo.” Un amor, como nos enseña San Agustín, que debe ser generoso, amplio y total; así lo proclamó en el comentario al salmo 33: 


"No quiero engrandecer al Señor yo sólo, no quiero amarlo solo, no quiero abrazarlo solo. Porque no se da el caso de que si yo lo abrazo, ya no queda lugar donde poner otro sus brazos. No, la amplitud de la Sabiduría es tal, que todas las almas la pueden abrazar y disfrutar. Si amáis a Dios, arrastrad al amor de Dios a todos los que están unidos a vosotros, a todos los de vuestra casa; si amáis el cuerpo de Cristo, es decir, la unidad de la Iglesia, arrebatadlos a este deleite, y decidles: Proclamad conmigo la grandeza del Señor. Así que arrastrad a cuantos podáis, exhortando, llevando, rogando, exponiendo, dando razones, todo con mansedumbre y dulzura: arrastrad hacia el amor; para que si proclaman la grandeza del Señor, lo hagan unidos."(Comentarios a los Salmos 33 II, 6, 7).

La espiritualidad agustiniana, en el centro


Todo el Congreso fue un momento importante para que los miembros de esta tercera rama de la Orden (Constituciones, n. 40) pudieran encontrarse y conocerse mejor, compartiendo las diversas realidades de sus respectivas comunidades y circunscripciones dentro de la Iglesia y la Orden en América Latina. Los participantes trataron de profundizar en su compromiso vocacional para poder dar testimonio como agustinos en sus actividades cotidianas, cada vez con mayor conciencia y convicción. Para ello, fueron varios los temas de espiritualidad agustiniana que fueron presentados por parte de diferentes conferenciantes. Podemos destacar las intervenciones del Consejero General para América Latina, el P. Álex Lam; el Provincial de Nuestra Señora de la Consolación de Brasil, el P. Luiz Antônio Pinheiro, o el P. Juan Francisco Constanzo Parada; todo con el fin de estimular y enriquecer las discusiones, el diálogo y el intercambio de pareceres entre los asistentes. 




“El anhelo de la Verdad y de Dios, que es amor”


La caridad, la humildad y el servicio alimentados por la Gracia fueron los aspectos centrales en las conversaciones que hubo durante el Congreso. En palabras del P. Daleng,  “como agustinos, todos estamos llamados a vivir dentro de los ambientes seculares las señales distintivas de la inquietud y el anhelo de la Verdad y de Dios, que es amor”. Y por esto mismo, a juicio del responsable de los laicos en la Orden, estas “señales” deberían impregnar la vida, las actividades y la interacción con los demás, con quienes estamos llamados a construir una comunidad por un mundo mejor que “revele la presencia de Dios en la Iglesia”. 


El entusiasmo y el celo con el que los participantes se implicaron en las actividades del Congreso fueron encomiables, ya que hasta los momentos de comida y descanso -tal y como nos narra el padre Daleng- se convirtieron en vías para reforzar “el conocimiento mutuo y la comunión”.


Visita al Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida


El último día antes de la clausura de este segundo Congreso de las Fraternidades Agustinianas Seculares, todos los participantes, entre los que se encontraba una nutrida y festiva partida de jóvenes de las FAS, peregrinaron al Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida, donde se celebró una multitudinaria Misa de acción de gracias. 


Como nos comentaba el consejero general, “la belleza y el aura espiritual de este lugar mariano nos invitó al silencio, a la oración, a la reflexión y a volver la mirada a la Madre de Dios que nos conduce a su Hijo amado, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”  


Asistieron al Congreso ciento seis representantes de casi todas las circunscripciones de la Orden en América Latina, lo cual es un gran signo de comunión y una expresión de la sinodalidad en la que tanto insiste el Papa Francisco; sinodalidad que no basta sólo con vivir, sino que hay que promover. Ahora queda probar su fruto a lo largo del camino que nos conducirá hacia el próximo congreso de las FAS, programado para el mes julio de 2026 en Ecuador.



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