Países Bajos: Un hito histórico, esperanza renovada
- 1 dic 2025
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El 2 de diciembre de 2025, en Eindhoven, los frailes de los Países Bajos se reunieron en una Asamblea que marcó un importante punto de inflexión al asumir una transición que había comenzado un par de meses antes. El 1 de octubre de 2025, el Prior General, P. Joseph Farrell, O.S.A., emitió un decreto por el cual la antigua Provincia quedaba bajo régimen de suspensión y se erigía como Delegación. El decreto también convocaba la Asamblea de diciembre, presidida por el Prior General, a quien tuve la gracia de acompañar durante mi primera visita a esta circunscripción como Asistente General.
La Asamblea comenzó con un espíritu de oración y acción de gracias, pidiendo al Señor la luz del Espíritu Santo para discernir “en unidad y en paz”. Los intercambios nos ayudaron a acoger esta transición con claridad y serenidad: no se trata de una supresión, sino de una forma organizativa adaptada a la realidad actual, para garantizar un acompañamiento fraterno estable, al servicio de los hermanos y de la misión.
Tras un repaso de la historia y los compromisos apostólicos, un tiempo de diálogo permitió a los hermanos preguntar al Prior General sobre el significado concreto de la Delegación, las responsabilidades del Delegado y las modalidades de seguimiento con la Curia. A continuación, tuvieron lugar los actos oficiales: la conclusión del mandato del gobierno anterior y las palabras del Prior General. Tras la Asamblea, el 12 de diciembre de 2025, el P. Pierre Stikkelbroeck, O.S.A., fue nombrado oficialmente Delegado.
La Asamblea de diciembre concluyó con la Eucaristía. A la luz de Isaías 11 (el “retoño” que brota de un tronco) y Lucas 10, meditamos sobre esta convicción: Dios hace surgir el futuro de lo humilde, a veces frágil, a menudo discreto. En esta perspectiva, la Delegación puede convertirse en un espacio de fidelidad realista, transmisión y esperanza, donde la comunión sigue siendo la principal fuerza de la misión.

Por lo tanto, una disminución del número de miembros o un cambio de estatus no significa ausencia de vida. Por el contrario, la historia bíblica y la experiencia espiritual nos recuerdan que el Señor se complace en hacer crecer su obra a partir de lo que parece pequeño. La Delegación no es una supresión, sino una forma concreta de proteger, acompañar y salvaguardar un valioso patrimonio espiritual y misionero.
Finalmente, expresamos nuestra gratitud por todo lo que la presencia holandesa ha aportado a la Orden: dinamismo misionero, contribuciones intelectuales, solidaridad y fidelidad perseverante.



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