top of page

Así fue la histórica ordenación de mons. Vidal, el primer obispo agustino nacido en Brasil: “Para vosotros seré obispo; con vosotros seré cristiano”

  • hace 49 minutos
  • 3 Min. de lectura

El pasado sábado 24 de enero de 2026 quedará señalado en el calendario de una forma muy especial para la Iglesia Católica de Brasil y para toda la familia agustiniana. 

En la ciudad de Bragança Paulista, perteneciente a la archidiócesis de São Paulo, se ordenó como obispo auxiliar de esta seo a fray Márcio Antonio Vidal de Negreiros, quien hasta ahora se desempeñaba como Secretario General de la Organización de Agustinos para América Latina y el Caribe (OALA); además de ejercer su ministerio sacerdotal como vicario parroquial en Nossa Senhora Aparecida donde, tal y como reza en su comunicado la Provincia de Nuestra Señora de la Consolación, “actuó con dedicación pastoral, cercanía al pueblo y celo evangelizador”. 


Ahora, el Papa León XIV, le ha encomendado a fray Márcio una misión más amplia dentro de la región episcopal de Sant’Ana, una de las seis que conforman la archidiócesis de São Paulo y que a día de hoy cuenta con 60 parroquias en un área geográfica que de aproximadamente 1,5 millones de habitantes.


La celebración episcopal estuvo marcada por la profunda espiritualidad, comunión y alegría vivida entre los 20 obispos concelebrantes y los más de 150 religiosos, religiosas, familiares y fieles de diversas diócesis y regiones del país que abarrotaron el espacio. En total, 2.500 fieles se sumaron a unos actos litúrgicos presididos por el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo. Junto a ellos, el asistente general para América Latina, el padre Benjamín García Franco OSA y el que hasta hace poco fuera Prior General de la Orden, el padre Alejandro Moral Antón OSA.


Acompañaron también, casi en pleno, los miembros de la Directiva de OALA, así como una delegación de la Provincia Agustiniana del Santísimo Nombre de Jesús de México, encabezada por su Prior Provincial, el padre Usaí Heleodoro Romero Martínez OSA, junto al Secretario Provincial y el Ecónomo Provincial. A su vez, concelebró el Superior Mayor de la Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia, el padre Mauricio Saavedra Monroy, OSA.



Una profunda “reorganización interior” 


Durante su alocución, monseñor Fray Márcio señaló que los últimos meses, desde su nombramiento episcopal, estuvieron marcados por una profunda reorganización interior “en el sentir, en el pensar y en la manera de mirar su propia historia vocacional, religiosa y sacerdotal”. Al mirar hacia el futuro, afirmó acoger la nueva misión confiada por la Iglesia en la Arquidiócesis de São Paulo “con fe, apertura de corazón y plena confianza en la acción amorosa de Dios”.


Renovado por la unción del Espíritu Santo, Fray Márcio subrayó que “en el ejercicio del ministerio episcopal, la centralidad de todo apostolado debe estar en la persona de Jesucristo y en el anuncio del Evangelio, con especial atención a los pobres, humildes y necesitados”. Recordó que el episcopado es “un camino de entrega, sacrificio y donación de la propia vida, siguiendo a Jesús, el Buen Pastor, a quien el obispo es llamado a anunciar con valentía, siendo padre y pastor, defensor de la dignidad humana y de la esperanza del Reino”.



Inspirado en la Carta a los Colosenses, asumió su ministerio “revestido de misericordia, bondad y humildad” (Col 3,12). Dirigiéndose al clero, a los religiosos y religiosas, a los fieles de las comunidades eclesiales, a los movimientos, educadores y agentes de pastoral de la región episcopal Sant’Ana, recordó las palabras de San Agustín: “Para vosotros seré obispo; con vosotros seré cristiano”, manifestando el deseo de aprender a ser obispo caminando junto al pueblo de Dios en comunión con los demás obispos auxiliares y con el Arzobispo Metropolitano.


Durante la homilía, el cardenal Odilo Pedro Scherer subrayó la profundidad teológica del rito de la ordenación episcopal, afirmando que este es el momento en el cual “la Iglesia renace y se configura de nuevo”, asegurando la continuidad de la sucesión apostólica, pero no a modo de título honorífico hacia la persona sino como “un servicio de amistad con Cristo vivido en la entrega generosa”.


Dirigiéndose al nuevo obispo, el cardenal Scherer le exhortó a ser un “pastor atento a todas las ovejas, especialmente a los presbíteros y diáconos, a los pobres y enfermos, a los peregrinos y migrantes. Aquel que preside debe ser siempre como aquel que sirve.”

Al final, el nuevo obispo confió su ministerio a la intercesión de Santa Ana, de la Bienaventurada Virgen María, de San José y de San Agustín, pidiendo oraciones y asegurando también su plegaria por todos aquellos a quienes servirá.


Comentarios


¡Estar al día!
  • Grey Facebook Icon
  • YouTube

© 2026 - La Orden de San Agustín.

Aviso Legal Politica de Cookies Politica dePrivacidad

bottom of page